Ermita construida en el siglo XVIII aprovechando un edificio anterior del siglo XVI que cobija, en forma de humilladero, une preciosa cruz tardogótica de piedra, conocida como la “cruz de la calzada” por encontrarse junto al camino de Pedrosa del Páramo.

La primitiva construcción del humilladero consistía en cuatro columnas sosteniendo una sencilla bóveda de crucería. Abiertos sus lados, se podía contemplar la cruz colocada en su interior a los caminantes que pasaban a su lado. A finales del siglo XVI, se amplio por delante, y en el siglo XVIII se le añadió el cuerpo de los pies y se cerró por completo. Desde 1881 la ermita está dedicada a San Isidro.

La Cruz del Humilladero es una obra impresionante en piedra, de 6 metros de altura, realizada a principios del siglo XVI, de gusto gótico. Representa la Historia de la Salvación y la Redención del hombre por la muerte de Cristo, desde el pecado original hasta la Coronación de la Virgen.

El Árbol de la Vida se levanta sobre un pedestal circular ante el cual una inscripción nos indica que fue mandada construir por Diego García, clérigo de Sasamón. Enroscada al tronco de ramas repta el diablo en forma de serpiente hacia la copa, a cuyos lados aparecen Adán y Eva tomando el fruto prohibido. En ese mismo plano se representa la escena de Caín matando a Abel, y debajo Santa Marina. Por encima del árbol emerge la Cruz con Cristo Crucificado y encima un pelícano alimentando a sus crías con sangre.

En el anverso, la Asunción y Coronación de la Virgen, y debajo, Santa Catalina de Alejandría.

 Este es uno de los mejores cruceros de Europa, de gran calidad plástica y riqueza iconográfica y simbólica.

El retablo que preside la ermita, dedicado a San Isidro, es churrigueresco y fue realizado en el 1750